La vocación

Hoy hablamos de vocaciones, de nacer con la predisposición de ser algo o alguien, de tener una profesión definida ya desde bien pequeño/a, aún sin saberlo al nacer. Eso es vocación, el que te pregunten: «¿cuándo decisiste ser médico?», y tú respondas: «pues no sé, lo he sabido desde siempre, de toda la vida, siempre lo he tenido claro».

Bien, pues hoy nos queremos centrar en las personas que se dedican a organizar bodas, las llamadas wedding planners. Hay que nacer con un carácter especial para dedicarse a ello. Serán muchas y muchos los que se queden por el camino, porque debes ser, para empezar, una persona organizada, con madera de líder, y de las que se crecen ante una crisis. No queremos decir que una boda sea una crisis, ¡para nada! Nos referimos a que ese día hay mucha presión porque todo debe salir bien sí o sí, a la primera, sin fallos. Y hay mucha gente que no soporta esta presión.

Hemos estado hablando con algunas wedding planner en Barcelona y nos han comentado lo siguiente: «ser organizadora de bodas es un oficio, es convertir un sueño en realidad, es ofrecer calma y serenidad a la pareja, tene buena sintonía y, en definitiva, vivir su día como si fuera tu propia boda. Eso sí, sin pasar los nervios que suele pasar la novia.»

Pues bien, no hace falta relatar más sobre qué es tener vocación. Hay muchas personas que no tienen ninguna, ¡no pasa nada! Pero las que la tienen nacen (casi) sabiéndolo. A por vuestros sueños.