En búsqueda de un porno ético para Internet

El acceso a internet ha hecho que el porno gratis y sin control fluya en nuestro ordenador y en nuestras vidas como nunca antes había sucedido. Últimamente se habla mucho de la búsqueda del porno ético, el feminismo y la igualdad dentro de la industria. ¿Pero qué es realmente la pornografía ética? En el porno ético, los actores y actrices son tratados con respeto y en igualdad de condiciones. Hay un especial hincapié en hacerles sentir que su trabajo es valioso, su actuación se paga como dios manda y sin regatear su caché; existen contratos y el ambiente de trabajo es seguro, sano y consensuado.

Según la actriz porno y feminista Annie Sprinkle, los artistas de este medio ya están cansados de lo mismo, es una rutina que no se detiene y que los consume hasta más no poder. El porno ético busca que los actores y actrices sean tratados con el mismo respeto y cuenten con las mismas condiciones.

Lo que se busca es que los profesionales de este ámbito se sientan valorados y que su ambiente de trabajo sea seguro, sano y consensuado -que usen condones y se realicen pruebas de ETS constantes-. Y es que, en el porno ético, el bienestar de los actores es uno de los puntos fundamentales, al igual que grabar las escenas con personas que realmente se atraigan.

Del mismo modo las productoras independientes éticas se encuentran buscando y explorando acerca de las estéticas que se apartan de la rubia californiana arreglada sobre taconazos de vértigo. En respuesta, nunca ha habido tantas película porno con chicas con gafas y con ropa interior sin encajes. En este sentido la productora Abbywinters es la primera que prohíbe a sus actrices emplear maquillaje.

Las características de esta tendencia, como apunta lo antes mencionado, es estrechamente lo relacionado a un cine de adultos hecho por y para mujeres, aunque también satisface a hombres que buscan nuevas propuestas más artísticas. Porque la estética pasa a segundo plano y cobra prioridad las preferencias de ellas, mostrar lo que realmente gusta a las féminas. Se trata de producciones más elaboradas que huyen de los estereotipos, es decir, chicas rubias desgastadas y lencería picante por doquier.

Asimismo, la actriz propone cuatro puntos que se deben cumplir a la hora de producir el mencionado porno ético, 1. Tratar a los actores con respeto, 2. Mostrar el disfrute del sexo sin restricciones, 3. Abrir los campos de reclutamiento y por último 4. Mejor estética (eliminar los cliché).

De esta forma la artista considera que las producciones pornográfica emprenderían la busqueda de un porno mucho más ético y respetuoso, logrando el respeto mutuo para todos sus actores.

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